Desde muy niño, en casa, aprendió a tocar un instrumento.
Estudió en el Conservatorio Nacional y en la Ollin Yoliztli (dirección).
También hizo estudios en pedagogía, dirección coral y flauta en
Stratford Avon, Inglaterra.
Fue miembro de la Sinfónica Carlos Chávez.
Alejandro Barbosa, violonista (15 años)
Extrovertido y talentoso. Hijo de mecánico.
Su familia vive del taller en donde Alejandro trabaja en sus tiempos libres.
Este trabajo daña sus manos para tocar.
Sigue en la orquesta a pesar de que su padre no estaba de acuerdo en
un principio.
Carlos López, contrabajo (18 años)
Es el mayor de la Orquesta. En los inicios, su baja autoestima
oscurecía su talento.
Pero gracias al empuje de Roberto Sánchez, director de la Orquesta, y
a su constancia
ha salido adelante. Ahora estudia la carrera de música, en el Centro
Nacional de las Artes. Y por las noches, toca en un restaurante
italiano de una colonia acomodada, al lado de Roberto Sánchez.
Gabriel López, trompetista (9 años)
Introvertido, pero alegre y con deseos de superar su difícil pasado.
Ignorado por su padre; hermanos drogadictos y convictos.
Ahora vive con su tía, duerme en un silloncito junto a la tele.
Jesús Moreno, percusionista (15 años)
Bromista y rebelde. Se mueve en patineta y el graffiti lo vuelve loco.
Piensa en sus aerosoles y en salir a pintar, pero desde que entró a la
orquesta también le gusta la música clásica. Tocar los tambores en su
azotea ha sido un freno para dejar de vagar en la calle.